No le digas a tu hijo “Si te pegan, pégale tú más fuerte”

Hace poco escribí un artículo sobre la prevención del acoso escolar y sus raíces en la Educación Infantil para El diari de l’educació (aquí en castellano para los no catalanoparlantes), y tras ello he estado dándole vueltas a un tema que debería tratar con los papás y mamás de mis alumnos, pero que estoy segura de que no es algo aislado y muchos docentes tendrán la misma inquietud.

Una de las cosas que más nos procupan a todos los educadores en el aula son los conflictos entre los alumnos. Nos planteamos contínuamente si debemos intervenir y cómo debemos hacerlo en caso afirmativo. Cada uno tiene sus preferencias y sus razones, en las que de momento no entraré, pero lo que sí que tenemos todos claro es que la solución debe estar lo más alejada posible de la violencia.

Imaginemos una situación. Pepito ha pegado a Juanito y Juanito viene a chivarse:

  • ¡Seño, Pepito me ha pegado!
  • Pepito, ¿por qué has pegado a Juanito?
  • Es que él me ha pegado primero, y mi mamá/papá me ha dicho que si alguien me pega, yo le tengo que pegar más fuerte.

Es una situación muy cotidiana, esa frase la escucho muy a menudo. Los papás y las mamás tienen mucho miedo a que peguen a sus hijos y éstos no hagan nada al respecto, a que se conviertan en vícimas, sobre todo ahora que el bullying es, tristemente, un tema de actualidad. Y lo más fácil, es, sin duda, enseñarles a que si alguien les molesta, ellos tienen que responder.

Pero si hacemos eso, si los papás y mamás enseñan a sus hijos que hay que pegar a quienes les molestan, y si los maestros y maestras actuamos o dejamos actuar con el mismo criterio, estamos enseñando a responder a la violencia con más violencia, y además de que es altamente improductivo pues sólo crearemos malestar por ambas partes, estamos perdiendo una oportunidad de oro de trabajar la resolución pacífica de conflictos, algo que no sólo nos vendrá de perlas en el colegio o el instituto, sino sobre todo en la vida adulta.

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Imagen de guiainfantil.com

Yo, como muchos maestros, no me siento cómoda validando las respuestas violentas de los niños, se las haya enseñado quien se las haya enseñado, va totalmente en contra de lo que, personalmente, quiero e incluso necesito inculcar a mis alumnos. El problema es que, si los progenitores instan a sus hijos a comportarse de esta manera, a veces esta situación me obliga a desautorizar a la figura materna o paterna, y de hecho me veo obligada a hacerlo casi a diario. Esto, desafortunadamente, entra en conflicto con mi propia voluntad de colaboración con las familias, pues no estaba de broma cuando titulaba un post como “Los padres y madres, nuestros mayores aliados”, porque creo firmemente en la cooperación entre ambos ámbitos, pero estos consejos, que seguramente sean muy bienintencionados, me impiden enseñar los valores que creo que debo trabajar en clase con mis alumnos.

Así que pediría a los papás y mamás de mis alumnos, así como a los de los niños que diariamente arreglan sus diferencias con violencia porque en casa les han dicho que esa es la mejor forma de hacerlo, que no vuelvan a decirles algo semejante, porque no les están haciendo el favor que creen. La prevención del acoso va mucho más allá del “si te pegan, tú pégale más fuerte“, y de hecho estoy segura de que la resolución pacífica de conflictos ayuda muchísimo más en ese sentido, porque es mucho más amplia y sobre todo menos dependiente de la fuerza.

Papás. Mamás. Por favor, tomad nota y reflexionad sobre el tema. Habladlo con vuestras parejas, elegid un criterio común, pero uno que no tenga que ver con quitarse un peso de encima, sino más bien con cómo queréis que vuestros hijos se enfrenten a los problemas de la vida, o incluso cómo queréis que se enfrenten a vosotros si un día creen que necesitan hacerlo. Y por supuesto, os animo a que os entrevistéis con los tutores de vuestros retoños para saber cómo solucionan este tipo de conflictos en clase, pedirles consejo si os parece necesario, y, también a este nivel, establecer un criterio común o, al menos, si os resulta complicado, empezar un sano debate al respecto. Además, de esta manera podéis estar seguros de que no os volverán a desautorizar ;)

Por último, por quitar un poco de hierro a un post que me ha salido quizás un poco demasiado serio (creo que entenderéis que el tema lo merece), también me gustaría recordar, porque a veces se nos olvida, que, sobre todo cuando son tan pequeños, en general la mayoría de niños tienen la mano muy larga. Aunque creamos que nuestro hijo es un santo, podéis estar seguros de que el instinto de pegar, arañar o morder lo tienen todos, pues no conocen más herramientas para canalizar su frustración y su rabia. Si alguna vez salen del cole con un mordisco de un compañero, ¡que no cunda el pánico! Es muy probable que sea una situación aislada, difícil de controlar y que no tiene por qué convertirse en habitual. ¡No olvides que es bastante probable que algún otro compañero se haya llevado alguna patada por parte de tu peque! Quizá no hoy, pero puede que ayer, o mañana. Y seguramente no os lo confiese =P

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5 pensamientos en “No le digas a tu hijo “Si te pegan, pégale tú más fuerte”

  1. Cuando mi hija empezó el jardín era muy común que a la salida estuviera arañada, con mordiscones, o algún moretón en las piernas; aunque me daban ganas de decirle que se defendiera, me aguantaba y le decía que tratara de no acercarse al niño/a que le pegaba, y que si llegaran a pegarle le dijera de inmediato a la maestra. Gracias a Dios ya no ocurre esto! Es un tema difícil, pero con violencia no se resuelve. Un beso y buen post!

  2. ¡Exacto, Andrea! Lo importante es que entendamos que con violencia no se resuelve el problema, sino que más bien se alarga o como mucho se pospone, ¿verdad? Las alternativas que propones me parecen buenas. Un abrazo y gracias por tus comentarios :)

  3. Es verdad que la violencia no es la solución perfecta, pero a veces a los padres no nos queda otra. Cuando mi hija entro en infantil había un nene que la pegaba día si día también. Yo siempre la decía que fuera a la seño que vigilara el patio y que ella la protegería y enseñaría al niño a no pegar así poco a poco el niño dejaría de hacerlo. Ella siempre me decía que la seño ni la escuchaba que solo decía que eran cosas de niños y que no reñía al otro. Un día la pegó justo cuando yo iba a recogerla, Emma se acercó a la puerta y el niño le arreó una patada, Emma miró a su seño que estaba justo al lado de ella y le dijo “el jose me ha pegao, otra vez seño” y tal y como ella me había contado la seño la empujó suavemente hacía mi y la dijo que eran chiquilladas pero no corrigió al niño, como si no hubiera hecho nada, como si la mía fuera una pesada de la que ya estuviera harta.
    Me sentó fatal, como educadora que soy y monitora y… tienes la obligación de tomarte en serio los problemas de los niños no quitartelos de encima. Hay profesores que, como esta, se desentienden. En esos casos no te queda mas remedio que hacer lo que hice yo. Después de preguntar a la profe sobre si eso era así siempre y si siempre el niño se iba de rositas ella me dijo que no había que darle mucha importancia que eran cosas de niños. Emma la enseñó los moratones que llevaba de ese día mientras yo la acusaba de no ser lo bastante responsable y acto seguido me gire hacia mi hija y la ofrecí una solución diciéndola que, aunque no es la correcta, cuando no nos queda otra hay que usarla. “cariño, en el patio yo no estoy para ayudarte y la profe, por lo visto, tampoco así que hazle lo mismo que el te haga a ti, y poco a poco se hartará de recibir” Entonces la seño se indignó y dijo lo que tu dices, “osea que pegarse es tu solución, así nunca acabaremos con el bulling” “no, esto es solo para acabar con los moratones de Emma, así que tu tranquila que solo son chiquilladas”
    Esto fue lo que nos ocurrió y la primera vez que Emma se la devolvió el niño dejó de pegarla. No se si solo cambió de victima, pero a la mía no la tocó mas. Aunque sean chiquilladas hay que educarlas con amor porque si no van a mas. y si nuestros hijos están indefensos a expensas de que un adulto responsable actúe, y este no lo hace, prefiero enseñarla a contestar que a aguantar. Otro amigo nuestro del mismo cole recibió palizas de sus compis cada día en la infantil porque él era mucho mas grande que los otros y temía hacerles mas daño si contestaba…con las profes delante, el abuelo tuvo que insultarlas a pleno pulmón en mitad de la calle para que separaran a los 5 niños que pateaban a su nieto tirado en el suelo. Os aseguro que eso a la mía no la va a pasar…

  4. Bueno, @gloria, la verdad es que ma apena muchísimo leer tu experiencia. Desde luego creo que hiciste bien si en principio evitaste la violencia como solución y acudiste a la tutora a explicarle que había un problema para solucionarlo juntas, lo que es tristísimo es que la profe se desentienda de algo así. ¡Y encima te acusa a ti de no empeorar un problema que va mucho más allá como es el bullying, cuando ella sí que no lo está evitando! Aysss… cuánto nos queda por aprender. Espero que tengas más suerte con el próximo tutor, guapa :)

  5. Gloria creo que voy a seguir tu consejo que me parece más realista y menos iluso que el de esta página

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