Disciplina Positiva: luces y sombras

Como sabéis, me gusta mucho investigar sobre metodologías y otras herramientas que me permitan mejorar mi desempeño como maestra, y últimamente la DP ha sido una de las que mayor atención han captado.

Conocí la Disciplina Positiva porque seguía a Bei de Tigriteando, que si no la conoces, es una mamá de 4 con un blog de crianza y educación que merece la pena. A mí la palabra “disciplina” me daba mala espina, pero sabiendo cómo piensa ella y lo bien que hablaba de la DP, empecé a tener mucha curiosidad. Bei es educadora certificada de Disciplina Positiva para el aula y las familias, y tuve la suerte de que me eligiera como tester en su curso online, como ya había ocurrido con otro sobre Montessori. Ella sabe que no siempre estamos de acuerdo, en cambio, siempre es un placer escuchar y leer lo que tiene que decir, porque todo lo pasa por el filtro del profundo respeto hacia la infancia, y cuando eso ocurre yo sólo puedo estar agradecida, porque por desgracia no es habitual.

Me gustó bastante el curso, incluso aunque estuviera dirigido más a la crianza que a la escuela (aunque también tenía su hueco), sobre todo porque comprobé que el nombre de “disciplina” no le hace justicia, pero me quedé con la espinita de no estar muy segura de hasta dónde llegaba la DP en sí y dónde empezaba la adaptación propia de Bei (y su marido Miguel Ángel, que también tiene un peso importante como profe en el curso) y su filtro Montessori, así que me propuse seguir investigando.

Durante largo tiempo, lo único que hice fue leer otros artículos y blogs por internet sobre el tema, pero quería conocer en profundidad y leer algún libro específico. Lo retrasé porque nunca sabía si empezar con el más recomendado (“Cómo educar con firmeza y cariño“), o si tirarme a la piscina con algo más específico para profes, aunque en este caso prácticamente no había posibilidad de que fuera en español. Finalmente, me decidí porPositive Discipline tools for teachers (del que publicaré una reseña específica en breve), con 275 páginas específicamente para el aula, y lo hice por la estructura que leí que tenía y por su índice de contenidos, que me pareció más completo que el de sus rivales.

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Me lo he leído y subrayado con mucha calma (el señor Punk se ríe de mí cuando hago eso porque dice que en mi tiempo libre estudio), y la verdad es que, aunque hay cosas que me gustan y cosas que no tanto sobre la DP y también del libro en sí, ha sido una lectura muy provechosa.

Tengo bastantes cosas que decir sobre la Disciplina Positiva, y como no quiero que esto se alargue demasiado, lo voy a dividir en un primer post (éste) sobre la DP en sí, y otro sobre el libro.

Creo que es importante que en primer lugar contestemos a la pregunta del millón, pues además últimamente ha habido algo de polémica al respecto en Redes Sociales: ¿Es la Disciplina Positiva respetuosa con la infancia?

Después de consultar las diversas fuentes que os comento, mi conclusión es que la DP en sí no es irrespetuosa, y de hecho diría que es todo lo contrario. Voy a intentar resumir con mis propias palabras.

La DP habla fundamentalmente de que cada niño y cada niña del mundo, cualquiera de ellos y ellas, tiene una necesidad a cubrir que va mucho más allá de las básicas: necesitan sentir que pertenecen (a su grupo: su familia, sus amigos, su clase), es decir, necesitan sentirse importantes y amados, como todo el mundo, ¿no? Pero claro, nadie nace sabiendo qué hacer para pertenecer, y ocurre que a veces no llegan a sentir que pertenecen, o creen que sólo llegarán a ese objetivo mediante caminos que en realidad los alejan de él. Así, lo que vemos como “mal comportamiento” o simplemente conductas que no entendemos o no nos parecen adecuadas, tiene una raíz mucho más profunda en las creencias (lo que llaman “lógica privada”) de los niños y niñas, de manera que no son niños malos o que se portan mal, sino que están buscando su manera de pertenecer y no la encuentran. Por tanto, no tiene ningún sentido “atacar” ese mal comportamiento, sino esa raíz, que no es otra cosa que buscar la manera de que ese niño o niña se de cuenta de su error, no en su comportamiento sino en su consideración de que no pertenece o qué ha de hacer para pertenecer. De hecho, si atacamos al comportamiento en sí, la DP augura un circulo vicioso porque estamos confirmando las sopechas de que no pertenece.

La Disciplina Positiva huye de castigos y también de premios: refuerzos positivos, economía de fichas, pegatinas o sellos para recompensar el buen trabajo, y por supuesto el aclamadísimo Class Dojo está en la lista y de hecho en el libro se habla específicamente de él, porque lo queramos ver o no, es conductismo (o como dice Pepe Pedraz, una fábrica de mercenarios 😂). Propone en su lugar y para todo el “encouragement“, que creo que han traducido como “aliento“, pero vamos, que lo que los niños necesitan es apoyo para empezar a hacer las cosas por estar ellos mismos orgullosos, sin buscar la aprobación del adulto. La DP está a favor de los límites, por supuesto, pero propone ponerlos en conjunto, no respetarlos “porque lo digo yo que soy el adulto y tengo más poder que tú” (de hecho aborrece las luchas de poder), y también cree en la importancia de los errores como fuente de aprendizaje y en centrarse en las soluciones sin necesidad de buscar culpables en cualquier conflicto.

¿Dónde está lo irrespetuoso? Pues únicamente puede estar en lo que cada uno (y no la DP) considere un mal comportamiento. Si crees que una rabieta en un niño que todavía no entiende sus emociones es un mal comportamiento, o si lo que interpretas como mal comportamiento es que un niño de 4 años no tenga una atención sostenida, o necesite moverse continuamente, por poner unos ejemplos, ahí el irrespetuoso eres tú, no la DP, pues por mucho que quieras usarla para solucionar el problema, no está hecha para ello.

De hecho esa es la teoría de base, y a partir de ello despliega una serie actitudes y maneras de hacer que no sólo van dirigidas a que un cierto niño deje de pensar que no pertenece, sino a que todos los niños y niñas sientan desde el inicio que sí que lo hacen.

Es una teoría muy bonita pero muy difícil de aplicar. Hay que tener muchas cosas en cuenta a la vez, de manera que si te centras en una (por ejemplo, dar opciones cuando el niño no sepa cómo salir de cierta situación) es fácil que entres en conflicto con otra (por ejemplo que las des de manera autoritaria y no desde el cariño y el afecto, o que las opciones impliquen que o haces lo que yo quiero o la otra opción es un castigo), hay que saber decir las cosas adecuadamente eligiendo las palabras que realmente digan lo que quieres decir… e incluso algunas cosas son difíciles de distinguir entre ellas, como las consecuencias lógicas y los castigos (la DP desaprueba los castigos y dice “cuidado con las consecuencias lógicas”, porque no son negativas en sí mismas, pero puedes confundirlas con castigos). De hecho, diría que en el propio libro hay ejemplos que van en contra de lo que predica. Lo abordaré en otro post cuando hablemos de las cosas que me han gustado más y menos del libro, pero creo que es un claro ejemplo de que no se trata de 4 pasos, uno detrás de otro, para erradicar el “mal comportamiento” de los niños y niñas, sino una filosofía que interiorizar y en la que iremos haciéndonos “expertos” muy poco a poco.

¿Es un método infalible y revolucionario?

La verdad es que creo que en realidad lo que es es una recopilación de sentido común a partir de la base que he intentado explicar sobre la pertenencia, pero también del respeto a la infancia como personas y no como futuros adultos, de la no violencia… entre otras muchas cosas.

Me parece una mezcla más o menos ordenada de actitudes y herramientas, muchas de las cuales habrás visto en otras partes o incluso practicado, pero siempre con el denominador común y desde el punto de vista de que los niños y niñas necesitan pertenecer y contribuir, no sólo para no tener conductas que podamos ver como reprobables, sino para ser felices como personas.

No sé si es infalible o no, pero al menos sí es coherente. Y ya sabemos que el hecho de que sea de sentido común no quiere decir que todo el mundo tenga ese sentido

Las metodologías y otras variantes (no sabría cómo definirlo en este caso) nunca me parecen perfectas, pero lo cierto es que conocer lo que dice la Disciplina Positiva y que se te encienda la bombillita de “¡cuidado!” cuando se te ocurre una manera de proceder ante cualquier incidencia con tus alumnos o hijos puede ayudarte a ser una referencia de mayor calidad.

¿Hay algo que no me guste de la Disciplina Positiva?

La base me parece muy bonita, pero también un poco utópica.

Se otorga una tabla de objetivos equivocados (en realidad no sé si es la traducción oficial, en inglés es “mistaken goal chart“) en la que se hacen corresponder ciertas características con cada uno de los 4 “mistaken goals” que reconoce la DP (undue attention, misguided power, revenge, assumed inadequacy). Y la verdad es que esta tabla me parece una gran ayuda en muchas ocasiones para mantener la perspectiva incluso (o especialmente) en situaciones que nos pueden desbordar.

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Esta es la biblia de la Disciplina Positiva (lo he encontrado en Pinterest, no pone de dónde viene).

Para ello se porpone observar los propios sentimientos ante un momento de conflicto para averiguar la meta equivocada del niño o niña, y por tanto la manera de proceder correcta por nuestra parte, y yo creo que esto puede ayudar bastante, pero no lo pondría como el signo principal, la verdad…

Pero además también creo que se queda un tanto corto. No creo que todos los conflictos (por llamarlos de alguna manera) se deban a uno de esos 4 casos. Es inevitable para mí preguntarme “¿Todo es falta de pertenencia?”, y me es difícil creer en una respuesta afirmativa.

Por último, por lo general creo que algunas de las herramientas o principios fundamentales, no se pueden enseñar com algo que debas forzar, “porque toca, porque hay que hacerlo así”, porque son cosas que tienen que salir de dentro, como “caring” o los cumplidos, que toca hacerlos de todos en un momento concreto, y creo que tienen más valor si son más espontáneos.

En próximos posts hablaré más concretamente sobre el libro, pero para ello he pensado que primero tenía que aclarar ciertas cosas. Como conclusión, vale la pena y tenerlo en cuenta nos ayudará a ser mejores profes.

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